A dos hermanas les ha salido bastante caro comer chicle. Las chicas estaban esperando un tren en la Estación Gautrain de Johannesburgo (Sudáfrica), cuando un vigilante les ordenó que tiraran el chicle que estaban masticando. Sin entender el por qué de esa orden, ellas lo guardaron en un pañuelo, pero se negaron a tirarlo. El vigilante se enfadó con ellas, las detuvo y avisó a la policía. Tras cuatro horas retenidas en la estación, tuvieron que pagar ¡una multa de 70 euros! ¡Son los chicles más caros de la historia!
Las dos chicas desconocían las curiosas normas de limpieza que tienen establecidas en esta estación. Desde 2011, en la Estación de Gautrain está prohibido comer, beber, fumar o tirar lo que sea al suelo. ¡Así sí que ahorran personal de limpieza!