
Se llama Harli Bordean, es británico y tiene 8 años de edad. Hasta ahí todo es normal. Lo sumamente peculiar de esta historia es que, mientras sus amigos están jugando, él no tiene tiempo de nada, está muy ocupado ¡manejando su propia empresa!, la cual vende canicas por todo el mundo. ¿Cómo? ¿Increíble, verdad? Pues sí, en un día cualquiera Harli está haciendo cosas tan “extrañas” para su edad como contactar con proveedores o ¡comprar acciones!
Sus comienzos en el mundo de los negocios fueron muy sencillos. Su madre cuenta que siempre ha estado tan obsesionado por las canicas que incluso llegaba a dormir con ellas debajo de la almohada. Por este motivo, Harli, al igual que muchos escolares de su edad, comenzó a intercambiar canicas con sus amigos en el patio del cole. Cuando se dio cuenta de que su colección de canicas había aumentado considerablemente, tuvo la idea de pedir permiso a su madre para crear una web dedicada exclusivamente a las canicas. Para sorpresa de todos, a este pequeño de Londres le ha ido tan bien con su negocio que incluso ha tenido que pedir ayuda para poder gestionar el volumen de la empresa, y ha contratado ¡a su madre y a sus dos hermanos mayores!
Harli cuenta que sus amigos al principio no le creían cuando les contaba que tenía su propio negocio, pero ahora que es casi famoso, ya sí le creen, y algunos son sus mejores clientes. El precoz empresario, que ha sido reconocido como el director ejecutivo más joven del mundo, dice que la clave de su éxito ha estado en delegar. Asegura que una de las cosas que más le gusta de ser jefe, es “que otros también hagan parte del trabajo”, aunque finalmente es él quien tiene la última palabra. De hecho, su madre cuenta que se fija en todos los aspectos del negocio, tales como el embalado o el envío.
A día de hoy vende canicas a diario en cualquier parte del mundo. El joven alumno de primaria no se corta ni un pelo a la hora de planificar el futuro. Su sueño no es ni más ni menos que llegar a tener una de las tiendas de juguetes más grande del mundo, donde se venderían todo tipo de canicas. ¡¡¡Vaya sueñecito, ¿eh?!!!