Rafa Nadal, uno de nuestros deportistas más internacionales, ha vuelto a deleitar al mundo del tenis. Ha protagonizado, en la final del Abierto de Australia celebrada el pasado domingo, la final más larga en la historia del Grand Slam, ni más ni menos que ¡5 horas y 53 minutos! Sin duda alguna, una de las mejores finales que se recuerdan en la historia de este deporte.
Aunque Nadal no consiguiera la victoria ante Novak Djokovic, que defendía el título, el mundo del tenis está orgulloso de uno de los mejores deportista español de la historia. En el partido hubo de todo, varios puntos que pudieron cambiar el signo de la final, detalles de mucha calidad, y sobre todo mucha emoción por ver en acción a los 2 primeros clasificados del ranking mundial de tenistas.
Djokovic se impuso por 5-7, 6-4, 6-2, 6-7 (5) y 7-5. Con este nuevo triunfo, el serbio suma su séptima final consecutiva en la que se lleva la victoria ante el tenista balear. Pero esta vez las sensaciones fueron muy distintas a las vividas en otras finales. El español pudo llevarse el partido en el quinto set, pero un punto ¡lo cambió todo! El balear falló un revés con toda la pista para él, que hubiera supuesto el 40-15 cuando dominaba por 4-2 y Djokovic parecía hundido. ¡Ahí estuvo el partido! Tras este punto, Djokovic resucitó, y Nadal tuvo que resignarse a una derrota memorable que ponía fin a un partido épico.
El precedente del partido más largo en la historia del Abierto de Australia también tuvo a Nadal como protagonista. Fue en la semifinal ante Verdasco con un partido de 5 horas y 14 minutos en el que el balear sí se llevó la victoria. Sin duda alguna nos encontramos ante uno de los mejores tenistas de todos los tiempos. ¡¡Ánimo Rafa!!
